Aquí en casa de Vianney celebrando su graduación académica. Gracias a mi bizarro horario, llegué cuando todos estaban medio happies... sobretodo el Carlitos, que en la foto ya sale medio tomado. Vianney me perdonó por no ir a su graduación y devoré la deilciosa lasagna preparada por Carlos.
My life, has been extraordinary: blessed and cursed and won.
viernes, 16 de enero de 2009
jueves, 15 de enero de 2009
Adriana escribiendo
Cuenta la leyenda de un espíritu en pena que se aparece en las madrugadas en las oficinas de El Periódico. Pena y sufre en su escritorio al no encontrar las notas para terminar su avance. Ésta ha sido la segunda prueba exitosa en mi blog. La primera ocurrió cuando logré subir contenido de Word al Tintero Azul. Ahora, puedo subir fotos y contenido desde mi dispositivo míóvil... lo que seguramente generará muchas entradas ociosas como ésta.
domingo, 11 de enero de 2009
Primera entrada desde Word
Por fin me ganó la curiosidad y empecé a registrar mi cuenta desde Word, en espera de que funcione. Ésta es la primera prueba.
jueves, 8 de enero de 2009
2009 - Día Ocho
Bueno, no he escrito en siete días, lo que prácticamente anula la primera promesa del año: escribir todos los días. Pero bueno, como no he estado haciendo taaaanto, puedo resumir los últimos acontecimientos en mi vida.
1. Aprendí lo que es la cuesta de enero. A pesar de que ni compré cena, ni compré el arbolito, ni llevé a cabo los gastos reales que uno suele hacer, sí se me fue una parte de mi quincena en los regalos de Navidad. Aunque realmente la cuesta de enero, la padecí en la segunda quincena de diciembre, ya comprendí que ahorrar lo más posible es la clave a mi futuro viaje para ver a Radiohead.
2. Día de Reyes. Dos regalazos me alegraron el Día de Reyes, el cual iba a ser completamente trivial este año, debido a la precaria situación económica por la que estamos atravesando. De cualquier manera, eso no impidió que me trajeran un celular nuevo - del que ya estoy enamorado - y un morral con la forma de la jícara (desconozco la traducción literal de Gourd, en este momento, chequen la hora de publicación) de Gaara, que está muy chida.
3. Salí con la buena banda. Sin foto para adornar esta entrada, el sábado salí con los viejos amigos en una de esas noches donde el destino viene con todo para desarmarte el plan. Apenas los alcancé en Guanatos, pagaron la cuenta y se dispusieron a ir a Pure, plan que al principio pensé sería medio tedioso para mí, pero que al final acepté. En esta primera etapa estaban Jorge, Armando, Lety Pimentel, Mariel, Vianney, Carlos, Esaú y Ximena. Al encontrar el lugar prácticamente vacío, optamos por salir al estacionamiento para enfrascarnos en una discusión épica sobre si aventarnos a la aventura para ir a Playa del Carmen en ese momento (era como la una y media de la mañana) ó ir a Dubai. Por fortuna, entramos en razón y llegamos a un atascado Dubai, que celebraba ese día el Juguetón de TV Azteca, y donde esperamos un buen rato como limosneros, esperando - ingenuamente - que nos dejarían pasar sin tener mesa a esas horas. A esta etapa se nos zafó Jorge, quien ya no llegó. Lo chistoso del asunto fue el cadenero, preguntándonos cuántos éramos - y respondiendo 6 ó 7 - contra 25 que estaban al lado de nosotros. Y los dejaron pasar primero a ellos... Finalmente, Mariel accedió a dar su casa para la fiestecilla casera, y en esta tecera etapa se desaparecieron Lety, Carlos y Vianney, por lo que la super fiesta fue atendida por Mariel, Armando, Esaú, Ximena y yo. Quinteto diverso y animado, disfrutamos un rato agradable (por lo menos yo me divertí), y despedimos a Ximena y Esaú a eso de las tres y media de la mañana. Armando y yo nos quedamos un ratito más, pero al final nos pasamos a retirar a eso de las cuatro y cachito. Finalmente, me despertaron a las nueve de la mañana... como odio que pase eso...
3. Me tomé un buen día de descanso. Ignorando que apenas me pagaron una cuarta parte de la quincena, me pasé mi día de descanso en Playa del Carmen, recorriendo calles, viendo gente, y al final, buenas risas en Madagascar 2. Todo esto en compañía de mi compa, Mario Arnal. Cabe destacar que ambos tuvimos un buen respiro.
En fin, ésa fue mi semana, y eso que no estoy ahondando en algunas confusiones y reveses que he tenido en cuanto a lo que quiero ser y hacer de mi vida en este año. Hay tantas opciones y tan poco dinero... que realmente no sé por qué me estoy partiendo la cabeza con eso. Por el momento, anhelo mi próxima quincena.
1. Aprendí lo que es la cuesta de enero. A pesar de que ni compré cena, ni compré el arbolito, ni llevé a cabo los gastos reales que uno suele hacer, sí se me fue una parte de mi quincena en los regalos de Navidad. Aunque realmente la cuesta de enero, la padecí en la segunda quincena de diciembre, ya comprendí que ahorrar lo más posible es la clave a mi futuro viaje para ver a Radiohead.
2. Día de Reyes. Dos regalazos me alegraron el Día de Reyes, el cual iba a ser completamente trivial este año, debido a la precaria situación económica por la que estamos atravesando. De cualquier manera, eso no impidió que me trajeran un celular nuevo - del que ya estoy enamorado - y un morral con la forma de la jícara (desconozco la traducción literal de Gourd, en este momento, chequen la hora de publicación) de Gaara, que está muy chida.
3. Salí con la buena banda. Sin foto para adornar esta entrada, el sábado salí con los viejos amigos en una de esas noches donde el destino viene con todo para desarmarte el plan. Apenas los alcancé en Guanatos, pagaron la cuenta y se dispusieron a ir a Pure, plan que al principio pensé sería medio tedioso para mí, pero que al final acepté. En esta primera etapa estaban Jorge, Armando, Lety Pimentel, Mariel, Vianney, Carlos, Esaú y Ximena. Al encontrar el lugar prácticamente vacío, optamos por salir al estacionamiento para enfrascarnos en una discusión épica sobre si aventarnos a la aventura para ir a Playa del Carmen en ese momento (era como la una y media de la mañana) ó ir a Dubai. Por fortuna, entramos en razón y llegamos a un atascado Dubai, que celebraba ese día el Juguetón de TV Azteca, y donde esperamos un buen rato como limosneros, esperando - ingenuamente - que nos dejarían pasar sin tener mesa a esas horas. A esta etapa se nos zafó Jorge, quien ya no llegó. Lo chistoso del asunto fue el cadenero, preguntándonos cuántos éramos - y respondiendo 6 ó 7 - contra 25 que estaban al lado de nosotros. Y los dejaron pasar primero a ellos... Finalmente, Mariel accedió a dar su casa para la fiestecilla casera, y en esta tecera etapa se desaparecieron Lety, Carlos y Vianney, por lo que la super fiesta fue atendida por Mariel, Armando, Esaú, Ximena y yo. Quinteto diverso y animado, disfrutamos un rato agradable (por lo menos yo me divertí), y despedimos a Ximena y Esaú a eso de las tres y media de la mañana. Armando y yo nos quedamos un ratito más, pero al final nos pasamos a retirar a eso de las cuatro y cachito. Finalmente, me despertaron a las nueve de la mañana... como odio que pase eso...
3. Me tomé un buen día de descanso. Ignorando que apenas me pagaron una cuarta parte de la quincena, me pasé mi día de descanso en Playa del Carmen, recorriendo calles, viendo gente, y al final, buenas risas en Madagascar 2. Todo esto en compañía de mi compa, Mario Arnal. Cabe destacar que ambos tuvimos un buen respiro.
En fin, ésa fue mi semana, y eso que no estoy ahondando en algunas confusiones y reveses que he tenido en cuanto a lo que quiero ser y hacer de mi vida en este año. Hay tantas opciones y tan poco dinero... que realmente no sé por qué me estoy partiendo la cabeza con eso. Por el momento, anhelo mi próxima quincena.
martes, 6 de enero de 2009
jueves, 1 de enero de 2009
2009... día uno
A veces me prgunto por qué siempre nos deseamos un feliz año, a sabiendas que no todos los días serán felices, ni todos los meses serán buenos, y que inevitablemente pasarán cosas malas, tristes o desafortunadas ya sea en nuestra vida o en la de los seres queridos. Sin embargo, la respuesta es simple. Las personas tienden a pensar en la generalidad en lugar de en las particularidades. De esta manera, cuando recordamos el año viejo, no hacemos un minucioso recuento día por día de lo que nos sucedió en cada momento, y así como exaltamos los buenos recuerdos, también mencionamos mentalmente aquellos sucesos un tanto tristes, controversiales, ó de plano adversos.
De esta manera, yo sí quiero desear una feliz particularidad a todos, quiero que en este 2009 se disfruten los momentos felices, se atesoren los minutos y los segundos en los que reímos, y se guarde respeto a aquellos inevitables sucesos que al final preferiríamos olvidar. Aquellos "sabios" que gustan de predecir los eventos venideros con gráficas, tablas, y mediciones cuánticas - los seres que le rinden tributo a deidades muchas veces más influyentes que la religión -, aquellos inmersos en un subjetivo mundo de montañas rusas y decisiones arriesgadas por tesoros intangibles, premios subjetivos y recompensas digitales, éllos, han predicho que este año será difícil para nuestro país en esa materia de cuyo nefasto nombre no quiero acordarme, pues la trataré de prohibir en mi léxico.
Anyways, estamos ante un año que se antoja difícil por la maldita crisis mundial, por lo menos es lo que dice el pronóstico. Sin embargo, yo estoy seguro de que será un gran año para mí y para algunos de mis compañeros y amigos, que por primera vez se enfrentan a un año completamente fuera de la escuela, desprotegidos ya de ese bendito escudo que nos define como "estudiantes".
Ahhhh, los estudiantes, nunca sabemos cuántos beneficios tenemos hasta que estamos a punto de verlos perdidos, aunque para algunos rezagados universitarios, como moi, éste es un privilegio en el que aún nos podemos revolcar.
Durante diciembre he vivido fuertes cambios emocionales, que por un momento se salieron de control, y que - casi mágicamente - se resolvieron en éstos últimos días. Esto me ha permitido empezar el año con la cabeza completamente en alto, sabiendo exactamente cuáles son mis metas y objetivos para el 2009, y hoy por hoy tengo la seguridad de que se verán cumplidos. ¿Cómo es que lo se? Jajaja... pues simplemente ¡no lo sé! Pero confío en que mi destino me guiará mientras camino. Y es que, muchas veces cuando nos ponemos a meditar qué es lo que queremos de la vida, o qué quiere la vida - ó Dios - de nosotros, nos detenemos a reflexionar cada aspecto de nuestras vidas, en lugar de continuar avanzando con la confianza de aque lo descubriremos en el camino.
De esta manera, yo sí quiero desear una feliz particularidad a todos, quiero que en este 2009 se disfruten los momentos felices, se atesoren los minutos y los segundos en los que reímos, y se guarde respeto a aquellos inevitables sucesos que al final preferiríamos olvidar. Aquellos "sabios" que gustan de predecir los eventos venideros con gráficas, tablas, y mediciones cuánticas - los seres que le rinden tributo a deidades muchas veces más influyentes que la religión -, aquellos inmersos en un subjetivo mundo de montañas rusas y decisiones arriesgadas por tesoros intangibles, premios subjetivos y recompensas digitales, éllos, han predicho que este año será difícil para nuestro país en esa materia de cuyo nefasto nombre no quiero acordarme, pues la trataré de prohibir en mi léxico.
Anyways, estamos ante un año que se antoja difícil por la maldita crisis mundial, por lo menos es lo que dice el pronóstico. Sin embargo, yo estoy seguro de que será un gran año para mí y para algunos de mis compañeros y amigos, que por primera vez se enfrentan a un año completamente fuera de la escuela, desprotegidos ya de ese bendito escudo que nos define como "estudiantes".
Ahhhh, los estudiantes, nunca sabemos cuántos beneficios tenemos hasta que estamos a punto de verlos perdidos, aunque para algunos rezagados universitarios, como moi, éste es un privilegio en el que aún nos podemos revolcar.
Durante diciembre he vivido fuertes cambios emocionales, que por un momento se salieron de control, y que - casi mágicamente - se resolvieron en éstos últimos días. Esto me ha permitido empezar el año con la cabeza completamente en alto, sabiendo exactamente cuáles son mis metas y objetivos para el 2009, y hoy por hoy tengo la seguridad de que se verán cumplidos. ¿Cómo es que lo se? Jajaja... pues simplemente ¡no lo sé! Pero confío en que mi destino me guiará mientras camino. Y es que, muchas veces cuando nos ponemos a meditar qué es lo que queremos de la vida, o qué quiere la vida - ó Dios - de nosotros, nos detenemos a reflexionar cada aspecto de nuestras vidas, en lugar de continuar avanzando con la confianza de aque lo descubriremos en el camino.
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