My life, has been extraordinary: blessed and cursed and won.


sábado, 13 de julio de 2013

El tiempo pasa

Horas nalga, las llamaban.
Esos momentos en los que nada haces sino esperar a que un proceso termine para continuar con tu trabajo. Tiempo perdido, tiempo invertido. Y el mundo continúa, allá afuera, indiferente de la necesidad del prójimo. A cada uno su tiempo, su dinero y su interés.
Sin nada que hacer, leo, bebo y espero en una larga mesa para ocho sin esperar a nadie más. Quizás alguien llegue y tome un asiento sin pedir permiso, conciente de su derecho y dispuesto a ejercerlo. O tal vez permanezca aquí, esperando el resultado - que depende completamente de la conexión Wi-Fi - mientras saboreo un café vendido como "intenso".
Curiosos personajes no paran de adornar los alrededores. Los amplios ventanales me permiten contemplar asosegado el devenir de una ciudad a la merced del extraño clima. La sirena se encuentra con un mínimo de visitas, pero aquellas que entran a consumir, son tan singulares como esporádicos.
Y entonces me invade la curiosidad. Se elevan las ganas de conocer sus historias, su pasado, sus motores. ¿Qué los trajo aquí, en este preciso sábado? ¿Que café eligieron? ¿De que hablan con tanta energía?
Una pareja de la tercera edad se sienta junto a la ventana. Sus rostros divididos en alto contraste, quemados por la grisácea luz lechosa filtrada de entre las nubes, y oscurecidos por la ausencia de iluminación interior. Bien podrían estar en su natal Estocolmo, la discusión en torno a dónde invertir sus ahorros de vida, o cómo ayudar a su hijo en bancarrota. Su idioma, tan seco e llano como sus expresiones, no revela nada más de la situación por la que pasan.
Un tursta asiático entra a la tienda, adquiere una bebida como un simple pretexto para obtener la contraseña de internet, y se dirige a la planta alta con todo su equipaje: dos mochilas, la primera a su espalda, de metro y medio, y la otra, tanto mas pequeña, en su pecho, una cangurera lateral y un par de sandalias colgando por fuera. El peso parece no afectarle, su preocupación se halla en el futuro, y se refleja en la ansiedad con la que lee un mapa de papel. Desaparece en el baño, quizás para asearse un poco, y se toma el tiempo necesario para descansar antes de reanudar su travesía por las calles del centro. 
La llovizna obliga a un adolescente a buscar refugio bajo las sombrillas de la tienda, y, desesperado, revisa su celular en espera de algún amigo o familiar, al parecer. Pero nadie llega. El viento sopla con fuerza, y ni el pantaloncillo de futbol soccer ni la delgada playera sin mangas logran contener el frío que acompaña al húmedo mistral.
Dos mujeres pasan a su lado, tomadas de la mano, disimulando una sonrisa de complicidad, con la vsta puesta en el futuro lejano, ausentes de la realidad y el presente.
Y yo me limito a observar, por primera vez, impasible, ajeno, sin ánimos de involucrarme, porque ya tengo una vida digna y merecida de ser vivida.

domingo, 30 de junio de 2013

De lo que una vez fue cursi

Poco a poco, 2013 se esta convirtiendo en mi año favorito. Han sucedido un montón de cosas en mi vida y hasta ahorita no se muy bien cómo es que todo se ha acomodado de esta manera, pero los próximos meses vienen cargados de promesas positivas y múltiples bendiciones. 
Asimismo, se han multiplicado los momentos de película en mi vida y eso me encanta. Del primero y más significativo hice un pequeño cuento que colgué en el otro blog que manejo. Del otro, comentaré a continuación:
Guardaba yo mis herramientas de enseñanza - plumones y borrador -, la clase había finalizado y restaban unos diez minutos de receso para la siguiente clase. Entraron tres alumnos al salón, dos de ellos platicando y uno más cantando Love, de Zoé, a todo pulmón. 

En tu planeta me quedé
Fue por un tiempo
Y nunca fue mi plan 

En ese momento me invadieron unas incontrolables ganas de callarle la boca con una seca reprimenda, de sacudirlo de los hombros y preguntarle si acaso no tenía una pieza musical más quemada, choteada o sobreusada. Pero me contuve en el momento en que extrapolé la cursi letra hacia mi propia situación. Entonces, todo cobró sentido. 
Love fue una canción que, en su momento, sonaba a toda hora y en cuanto medio masivo se lo permitiera. Todos la dedicaban, cantaban, mencionaba o tarareaban. Y yo estaba harto. Pero no esa mañana, esa mañana el estudiante en cuestión sembró un nuevo significado, renovó mi concepto de lo cursi y me devolvió la sonrisa perdida. 
Y fue entonces que yo también empecé a cantar.

Pero mi nave se averió
Y ahora estoy perdido aquí,
En mañanas con tres soles,
Y múltiples visiones, 
Montañas transparentes,
Anémonas de luz, 
 
Y mientras las estrofas olvidadas se quitaban el polvo del olvido, salí del salón, ya completamente abrumado por la canción: ya no sólo evocaba la letra, sino cada instrumento, cadencia y sonido. Esa batería repetitiva, el ritmo elíptico, la guitarra que invitaba a caminar a su cadencia, y entonces me percaté de que estaba frene a mí. La belleza exótica era inherente, exaltada por la playera rosa que tenía puesta y una discreción en su mirada. Me esperaba, lo sabía.

Partículas de amor
Y recuerdos de ti,

No estaba ahi, jugueteando con su celular por mera coincidencia, no había sido el azar quien decidió colocarnos en ese punto exacto, frente a frente, mirada con mirada, corazón nervioso con... corazón exaltado.
.

Love, love, love

Me veía por debajo del cabello que le cubría buena parte de los ojos, ya con una sonrisa apenas perceptible, pero cargada de fuerza, sentimiento y pasión. Y yo conecté con su mirada sutilmente, como quien no quiere la cosa. Entonces el camino se me hizo eterno, la culpa se cirnió y sentí miradas inquisidoras buscando develar mi secreto por doquier.
Apenas pasé junto a su cuerpo, pero pude absorber una muestra decente del aroma de su perfume, y mezclarla con el recuerdo de su sonrisa durante el resto de la mañana.

Love, love, love

Te amo, 2013.
 

domingo, 23 de junio de 2013

ESCRIBE DIARIO

sábado, 25 de mayo de 2013

Demasiado se ha acumulado ya, y por ende no se por donde comenzar. Mis Sueños de Fénix se han trastocado de nuevo, esta vez por un amor inesperado, inusual y simplemente extraordinario. Nueva vida, nueva entrada, y espero que mis visitas a este espacio sean más frecuentes.

domingo, 17 de junio de 2012

Sueños de Fénix

Llamas estoicas
Humo menguante
Aroma a vida y muerte

Pocos se atreven
A tomar la Flama,
Quemar su historia,
Soltar las cenizas
Y perderlas en el tiempo.

Cuando el baile de luz
Proyecta sus sombríos ecos
Mi paz es violentada
No me niego ni me olvido
Mas estoico me mantengo
El enfoque yace en mi presente.

Hasta la muerte llevaré Tu luz
Hasta mis sueños llegó Tu paz
Hasta la vida se me antoja corta
Y en la eternidad vendrá
Enmedio de estos hermosos
Y perpetuos
Sueños de Fénix.

domingo, 27 de mayo de 2012

El calor del amor

Poco a poco, como quien se seca las lágrimas tras una larga tarde amarga, las dudas van cediendo el paso a las respuestas.
Son intangibles, sí, incluso inenteligibles.
Pero son reales.
Y son lo único que tengo.
Porque después de haber estado muerto en vida por tanto tiempo, lo único que anhelas, es ese calor inexplicable que de un momento a otro se enciende dentro de tí.
Es cálido, real.
Reconfortante, cautivador.
Es el calor del amor. 

lunes, 24 de octubre de 2011

Actualización

Perfecto, vamos a actualizar.


1. Mi trabajo secundario se ha convertido en mi trabajo principal.
2. Tengo mas tiempo libre, pero menos dinero.
3. Las deudas se han juntado con la crisis.
4. A veces pienso que jamás podré llegar a cumplir mis sueños. Pero son estas noches de caídas y levantadas las que me fortalecen.
5. Finalmente, tengo que lograrlo. Pase lo que pase, se están acabando los tiros de mi escopeta.

lunes, 13 de junio de 2011

Soledad...

Disfruto de este lapso creativo...








Sólo me gustaría tener a más personas con quien compartirlo...






¿En dónde quedaron aquellos amigos con los que solía tener pláticas y discusiones tan padres?




Cada quien ha emprendido nuevos retos, recorrido otras sendas, y parece que las distancias físicas se quedan cortas ante las emocionales...




Se les extraña.

viernes, 3 de junio de 2011

Las Creepypastas televisivas

Si se dice que los humanos somos las criaturas con mejor adaptabilidad, sin duda la cultura (en especial aquella versión ligera y populacha que se escribe con "c" minúscula) lo es aún más. Ayer descubrí algo y me gustaría exponer mi punto de vista en este espacio, siendo que es un tema que me ha dejado con ganas de más, y sobre todo, de encontrar alguna historia que sea cierta.
Se trata de las "Creepypastas", término divergido de las "copypastas", pequeñas historias y leyendas generadas y esparcidas en internet. Las Creepypastas vienen a ser el equivalente de las leyendas urbanas que por tanto tiempo han permanecido vivas a través de la difusión oral y escrita. 
En una época demasiado tecnócrata como para creer que el fantasma de una mujer se pasea por las calles de la capital mexicana asustando a la gente con sus lamentos, las Creepypastas nacen en un medio idóneo para su reproducción. Foros, blogs, todo espacio cibernético que se convierta en una plaza, zócalo, o kiosko frecuentado por aquellos cibernautas con ganas de interactuar desde su teclado es un caldo de cultivo para la generación y proliferación de estas historias.
Así como sucede con las leyendas, y las más modernas "leyendas urbanas", nadie sabe de dónde vienen ni quien creó a las Creepypastas. Sólo se cuentan y recuentan ante la inmensa popularidad. Mientras que algunas son verdaderamente patéticas, otras logran arrancar uno que otro susto.
La primera que devoré con una mezcla de escepticismo y aceptación fue la del capítulo perdido de "El Chavo del Ocho", y en resumidas cuentas, la historia narra la versión alterna del episodio donde dicho personaje finge haber muerto por atropellamiento. En esta supuesta versión (la original), Roberto Gómez Bolaños grabó un capítulo bastante raro - según va narrando la historia - y fue hasta esta parte, cuando la leyenducha va describiendo las escenas y los elementos bizarros, que empecé a tener miedo.
Continué con otras histotrias similares, incluyendo "El Suicidio de Calamardo"y su segunda parte, "Suicide Mouse", "Dead Bart" y "La Mamá de Carlitos", y encontré muchas similitudes entre las historias, que de alguna manera logran infundir un cierto temor al lector al narrar un capítulo que no solamente rompe todos los esquemas y reglas de sus respectivas fórmulas, sino que también atentan contra la manera tradicional de hacer televisión.
Y ese aire bizarro de algo tan familiar, rutinario y fabricado, es lo que le brinda el sentido terrorífico. Pensar que algo tan monótono, preparado, planeado y armado pueda esconder secretos y mentiras, o presentar un cuadro de esquizofrenia repentina, que transmita (aunque sea por una vez) el mensaje contrario a lo acostumbtado, el que se desfase de su identidad y personalidad y caiga en la otredad, se vista con otra piel, hable con una voz distinta - ronca, poseída, que se yo - pero que atente contra el espectador y lo que espera del programa, eso sin duda da miedo.
Recuerdo que cuando era pequeño, mi madre solía jugarme una broma, diciéndome a ratos que ella ya no estaba ahi, que era "el monstruo", y en ese momento cambiaba su mirada y voz, lenguaje oral y kinsestésico. Ese cambio repentino me sacaba tanto de onda, que hubo veces en que me puse a llorar frente a ella. Que alguien ajeno se comporte de manera extraña no nos asusta tanto como algo que queremos, respetamos y en quien confiamos.
Ahí raya el horror de las Creepypastas televisivas.

martes, 31 de mayo de 2011

Volumen VII..?

Tal parece que mis visitas a este semi-olvidado rincón de expresión obedecen ya únicamente a los períodos de catarsis.
Siendo hoy martes 31 de mayo de 2011, estoy a punto de enfrentarme a la resolución de una deliberación, una respuesta que quizás signifique el cambio más grande en mi vida hasta el momento.
Sobra decir el hecho de que soy un manojo de nervios, y que, como buen indeciso, me he planteado infinidad de posibles escenarios en mi mente.
Si bien en estos momentos carezco del tiempo para enumerarlos, sí quiero destacar que si el resultado final es un "sí", acontecería lo siguiente:

1. Mi lugar de residencia pronto será el Distrito Federal.
2. Me veré alejado de mi familia nuclear y amigos cimentados desde la adolescencia.
3. Ya no veré el mar.
4. Dejaré ambos trabajos. Uno de ellos supone una gran dosis de felicidad en mi vida, por lo que me vería perjudicado en ese aspecto.
5. Quizás tendría que separarme un rato de mi PS3... lo que es casi como decirme que mi perro se va a morir.

Las posibilidades que se gestarían son tan grandes como la ciudad a la que arribaría. Los únicos miedos latentes son la inseguridad y los terremotos. Por demás, creo que todo estará bien. Si todo sale bien, veré a mi familia paterna muy pronto, conviviré con mi hermoso sobrino más seguido, sentiré las sales de la independencia y la responsabilidad en su totalidad. Tendré mocos más a menudo, y posiblemente, alergias. Las cosas que me hacen feliz (cine, literatura y música) estarán más cerca de mí que nunca en mi vida.

:D
XD
:O
Nervios!


martes, 8 de febrero de 2011

La promesa

(There's no easy way out

There's no shortcut home)


Mañana empieza.
Eso que quiero acabar en un día.
Lo que dure la melodía de motivación.
Aquello que me atrapa y encanta tan fácil.
Y me escupe y desencanta tanto más.

(There's no easy way out
There's no shortcut home)

Con la voluntad a tope
Y la frente en alto.
Esta vez va por la salud.
Y el futuro.
Que sea así.
Y se quede.
Para siempre.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Día 364. De lo último del año

Hago la que quizás sea la última anotación del año. Entre la meditación y mi recién aumento de nivel (un sistema de logros que implementaré de lleno en 2011), me encuentro ante un año en extremo gris. Por supuesto mis propósitos no se cumplieron, y es que aunque por ahí leí que era mejor hacer tres o cuatro con un verdadero compromiso, en lugar de doce medio irrealizables, las circunstancias y decisiones claramente me llevaron por otra senda. Dichas metas serán ahora recicladas para este año, y, dado el crecimiento inteletual y emocional que tuve, espero ahora sí, cumplirlas al cien por ciento.
Del 2010 puedo decir que llegué a tener una redondez y lucides en mi vida como en pocas ocasiones la he tenido. Hubo de todo, rutinas, no rutinas, gastos, ahorro, trabajo, problemas, amistad, amor, etc. En los niveles de afecto me considero suertudo y vacío a la vez. Es un hueco que no logro comprender.
Mis metas personales se vieron afectadas por sucesos inesperados:

1. El ahorro y el tiempo que sería dedicado de lleno a la escritura vio dividida la atención ante un inesperado English Teachers Diploma que pareció haber salido de la nada. De igual manera atendí dos talleres de creación literaria. El primero me resultó en extremo provechoso y el segundo fue un mal refrito del primero, del cual no pude sacar gran ventaja.
Lo anterior, además de mi chamba en el periódico, vino a complementar la parte intelectual, y a desequilibrar el precario ahorro que había intentado llevar en mis finanzas.

2. El aspecto del ejercicio, mi mayor enemigo, vio cumplirse el reto máximo hasta la fecha: completar más de cuatro semanas de asistencia ininterrumpida. Sin embargo, tras romper la primera meta, volví a caer en la inasistencia, de manera permanente, desde finales de agosto a la fecha. Sobra mencionar que gané lo poco que había perdido y establecí un nuevo récord para mi peso que no quiero descubrir, por temor a una depresión mayor.

En fin, que se cumplieron más metas de las que se rompieron. Este año aprendí demasiado sobre cosas que no esperaba aprender, eché un vistazo a las mentes juveniles de hoy y me llevé varias gratas sorpresas. Ahora conozco que la energía esta ahí, pero el desinterés al que los adultos se refieren proviene de otra parte.
Fui testigo del más puro de los amores, amistades inquebrantables, una obsesiva vocación por por el futuro, planificaciones meticulosas, crecientes rencores, amor por lo más puro y esencial de la vida, cariño desinteresado, miradas cálidas, corazones distantes, apatía de quien no me lo esperaba, bastiones de fuerza, pilares de seguridad, cadenas de apoyo, fe inquebrantable, y un profundo y verdadero amor por la vida.
Hoy se que el problema no es la juventud, ni los alumnos apáticos, son los profesores flojos, indiferentes, aquellos que no motivan ni un ápice el aprendizaje, que no se involucran por mera hueva, que poco les importa que un estudiante llore en silencio, mientras no le distraigan a la "clase", y que se dan por satisfechos si la mayoría pasa, y si no, los pasan sin que realmente lo merezcan.
He visto y aprendido en silencio, sin que nadie lo note, cómo la fuerza del espíritu resplandece en las pupilas, como los alientos de esperanza pueden venir de quien menos lo esperes, que un adolescente a veces entiende mejor los asuntos del corazón que un adulto con "experiencia".
Sé que estos mismos jóvenes están apenas aprendiendo, creciendo, y que mientras hoy se atreven a amar sin restricciones, mañana podrían cerrar las puertas por miedo a ser lastimados.
Pero eso no importa, la vida es fugaz, incontenible, excelsa, la vida y el amor se viven hoy, se sufren mañana, remordimientos aparte.
De ellos me llevo ese aprendizaje, ese valor por el momento, por la vida, por las sonrisas, por los amigos, los compañeros, las ansias por comerse al mundo, por vivir, disfrutar y saborear los más vanos placeres del mundo como si fuera la primera vez.
Y quizás sea así.
 Y que mas da, seguir el ejemplo, al fin la vida es una y el tiempo, corto.

Reír. Amar. Vivir.
Consigna de vida.


Llorar. Sufrir. Morir.
Temas para otro día.
Alumnos, amigos, hermanos, gracias por enseñarme y recordarme lo que significa vivir.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Día trescientos cincuenta y cacho... de la indecisión

Las reflexiones me han servido para dos cosas... sí, una idiota y la otra vulgar. Rachas de bipolaridad se han sumado al tormento originado por el cansancio y la maldita COP-16. A veces más, a veces menos, pero siempre el dilema resurge en una faceta u otra. Cuando me siento en la peor parte del día, añoro los mejores matices de la otra mitad de mi vida laboral.
Una realidad es mi falta de experiencia, y sé que eso no debería desanimarme a realizar una labor con la que me he encariñado bastante, pero no quiero sufrir otros seis meses de entregar cosas tarde, faltar a eventos y no rendir ni en una chamba ni en la otra. He aprendido bastante ese semestre en ciertos aspectos, pero en otros me siento en un álgido retroceso. Los puntos más egoístas de mi persona se manifiestan diciéndome que mi lugar no está aquí, ni allá, sino más allá (por supuesto, estas últimas palabras se leerían mejor en inglés).
El inglés, idioma que me gusta, idioma que creo dominar. La redacción, habilidad que me gusta, que creo me fue innata. La traducción y la escritura como los puntos más fuertes de mi persona. Estos son los paradigmas bajo los que me rijo hasta que acontece una negra catarsis que devuelve las fichas del rompecabezas de nuevo a la caja. Y hay que comenzar a construirme desde cero.
Este último bajón - el del fin de semana - fue distinto. Me vi desprovisto de ellos no en un momento, sino en una realidad alterna en la que me vi deambulando por un mundo sin lugar para los débiles, ni los desadaptados. Una vez más creo que en esta naturaleza sobreviven no los más aptos, sino los que mejores relaciones públicas tengan, y, como siempre, soy el que lleva las de perder en ese aspecto.

martes, 23 de noviembre de 2010

Día trescientos y algo... no recuerdo y no me interesa...

Creo que es oficial. Estoy deprimido. No he escrito últimamente y la tinta - que antes pulsaba con fuerza en un intento pot escapar de mis venas - se ha diluido entre el agua y la sangre. Me siento como arrastrado por una gravedad formada por la inercia de mi empuje inicial del año. Una consecuencia predecible dado que no soy de los que mucho abarcan y mucho aprietan.
Los numerosos intentos por ordenar mi rutina fracasaron hasta que entré a dar clases. Ahora me veo envuelto en una mecánica que quema y sofoca en las partes más álgidas del día.
Me deprime mi situación laboral. Ambas. Y también la personal y la sentimental. Hace poco tuve un minúsculo atisbo de luz e inspiración, producto de una incomprensible añoranza por una realidad alterna que quedó trunca hace años. Y que todavía consume algunas brasas de deseo. Deseo de una vida más urbana, más amplia, desconocida, peligrosa, adictiva, sensible, concienzuda, maldita, genial.
Me deprime el encontrarme atado más que nunca a una dependencia económica tan insulsa, tan ridícula. Caminar a la regadera, vestirme, ver el amanecer, trabajar, comer, trabajar, comer, dormir unas horas y volver a trabajar. Sé que había venido pidiendo otro empleo, pero los horarios están demasiado dispares como para ser de mi gusto.
Me deprime verme así en uno, dos, o cincuenta años. Me rehúso siquiera a pensar que pasaré otro verano con las tardes truncadas. Me niego. Y el diminuto haz de iluminación vuelve a hacerse presente con la solución más obvia.
Sin embargo, ni siquiera esta nueva respuesta puede arrancar mi realidad de la deliciosa zona de confort en la que descanso. A pesar de todo, es una vida un tanto fácil, sin riesgos. Mediocre, pues. Y me caaa....e que no viviré así un año más.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Tiempo...

Hora de rescatar las cosas por las que sueño. ¿A pesar de dejar más cosas a la mitad? ¿A costa de la economía familiar? Tal vez, tal vez no. Pero algo debo hacer. Las ideas se han reactivado pero no encuentro ni un quantum para desarrollarlas. Si no es Chana es Juana o la hermana, pero distintas situaciones se me atraviesan inexorablemente para impedirme un avance real en la novela.

jueves, 7 de octubre de 2010

My turn. 15 things about me

1. I'm the kind of person that knows a little of everything and a lot of nothing.
2. Being a full time writer is my main goal in life.
3. Watching a sunset makes me feel alive and raises my spirits, even in my gloomier days.
4. Watching TV, reading and playing videogames are also called "research" in my personal dictionary.
5. I believe communication must be scrapped as a career and instead be incorporated into general culture.
6. I strongly belive 2012 will bring serious and positive changes to the world.
7. I was born in Mexico City but grew up in Cancun. While I still miss my cradle, I've gotten used to life in here, as there is a lot of work to do to help society become tighter and unified.
8. I love to listen to people and give advice.
9. I think that if I could sacrifice myself to make the rest of the peoples' problems fade away, I'd do it.
10. I love to buy notebooks and collect all kinds of pens.
11. I will never be satisfied with my actual life.
12. Nostalgia is an essential part of my soul.
13. Sickness and disease are no strangers to me.
14. I believe in everyone's potential to give and recieve love, although many are just too scared of feeling to care.
15. I believe a teacher must commit with their students on a human level. The "barrier" that some people say should exist between teacher and pupil seems archaic to me. Kids and teenagers need to be listened, they need to know someone else cares for them, and nowadays, teachers are just too indiferent to care for what their students are living. I consider hat is a main detractor in today's education.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Día 261. Lo que no te mata te hace más fuerte

Triste época la nuestra, llena de insatisfacción, frustración, vidas torcidas, dobladas, truncas, desviadas, torcidas, entroncadas, encrucijadas, revueltas, negadas, abnegadas e indispuestas. Triste época en la que ahora lo que se busca es la búsqueda, para después buscar la razón de la búsqueda, y así, antes de suicidarse, encontrarse ante una respuesta vacía, hipócrita, que sólo dejó mas preguntas, dudas y mentadas de madre. Y así, para cuando se dicte la causa de muerte, se diga "murió de un mareo convulsivo al darle vueltas a un asunto simple y sencillo, embargado en una extraña mezcla de desidia, inmadurez y arrogancia". Ni modo. Se creía demasiado bueno para ser verdad.
Asi pues, ¿qué queremos, carajo? Quien sabe, pero mientras la búsqueda continúa, el vacío emocional parece crecer a un ritmo acelerado, agigantado, en convulsivas tormentas que no hacen más que elevar el descontento y la desorientación.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Día 253. Del alumno y el maestro

Estoy a dos semanas de cumplir un mes desempeñándome como maestro de inglés. Me siento felliz, contento y satisfecho. A pesar del agotamiento físico y mental, de los tropiezos, regaños y responsabilidades extra, estas semanas han sido de lo más revitalizantes y satisfactorias. 
Mi rutinario trabajo de oficina había engendrado la semilla de una depresión que creció tan lenta y paulatinamente que no me había dado cuenta que estaba ahí. Esos pequeños detalles que antes tomaba con tanto placer, por más efímeros y evanescentes que fueran, habían perdido su sabor. El simple hecho de saberme esclavo de un horario que cubría las horas que más disfrutaba del día me habían drenado de la expectativa de lo inesperado, de la chispa de lo espontáneo y de la magia de la imprevisibilidad.
Busqué la solución por todas partes: en salidas imprevistas, cervezas a cualquier hora del día, descansos prolongagos, objetivos no muy concretos en el gimnasio, pero los rezagos en la vida se extendían más allá de todo control.
Y los factores esenciales eran evidentes: el mayor cambio logrado había sido un ascenso temporal que me permitió explorar las sensaciones, límites y alcances de la dirección editorial de un periódico. Mi titulación seguía estancada (y aún lo está), debido a la desidia nacida del tedio de las colas y los trámites para continuar con el papeleo de la titulación. Además, una vida social a pique y una mente que parecía perder el contenido almacenado con tanto esfuerzo durante tantos años, sin contar con el latente deseo de batir las alas y escapar de esta ciudad, me producían unos frecuentes deseos de tomar el volante, pisar a fondo el acelerador y salir lo más rápido posible, sólo para sentir un cambio de verdad en mi vida. 

Hoy, justo como en la segunda mitad del año pasado, todo parece haberse reiniciado. Si el año pasado el cambio lo significó el repentino choque entre dos mundos que parecían completamente ajenos y sin la mínima posibilidad de juntarse, hoy la chispa han sido mis alumnos.
Gracias a ellos he podido visitar los rincones perdidos de la memoria, acontecimientos, anécdotas y vivencias selladas, distantes, de un yo más joven, inmaduro, preocupado y depresivo. Esos años desfilan con frecuencia mientras me paseo por el salón, enfundado en un uniforme que no acaba de ir con mi personalidad, ejerciendo una suerte de autoridad jamás experimentada, intentando compartir un cúmulo de experiencias, consejos, advertencias y aprendizaje propio entre phrasal verbs, collocations y verb tenses. Los veo ahora como yo me ví hace siete u ocho años: con el mundo a sus pies, la vida tan grande y extensa, tiempo de sobra, y una maraña de preocupaciones ante una vida que no acaban de dominar, a pesar de que no lo acepten tan fácilmente.
Los que ya manejan se sienten los amos de la calle y los pasillos. Los que ya dejaron de ser vírgenes se pavonean frente a los demás exudando una cierta aura de experiencia arrogante y confiada. Aquellos que han conseguido novia aprovechan hasta el último segundo del día a su lado. Los recesos sirven para compartir y expresar habilidades deportivas, puntos de vista, piropos, chismes, mala y buena vibra. En las horas cercanas a la salida los jóvenes son todo nervios, desesperación por romper la imagen de estudiantes y colocarse las vestiduras que les confieren el honorario título de "reyes del hogar", objeto de atención y preocupación perpetua de sus padres.
Y mi materia ¿que les importa? A algunos, mucho. A otros, un poco. A muchos otros, nada. Pero todos están embarcados en el mismo camino. Razones aparte, todos escogieron la capacitación de inglés, y por ende, todos se hunden o salen a flote por igual. Frente a mí desfila la esperanza del mañana, la generación que verá los verdaderos daños en el planeta, que presenciarán el fin del mundo en el 2012 apenas graduados de la preparatoria, confiados en la vida que tienen por delante, en su esfuerzo o en su suerte para perseguir aquello de lo que nadie escapa: un destino.

sábado, 28 de agosto de 2010

Día 240. Del odio

Veo el convulo desprecio, y me doy asco.
Escucho las palabras que no me dices, y me das asco.
Pruebo los límites del orgullo, y todo es un asco.
Porque entre el orgullo y el deseo, el primero parece siempre ganar.
Quiero gritar, rugir, saltar, escapar.
Hoy más que nunca, mi vida gira hacia un fin.
Pero alrededor de ese punto de fuga, las alternativas resplandecen.
Me tientan, me incitan a esa violenta explosión para dejarlo todo atrás.
Me recuesto. Miro a mi alrededor.
Lo tengo todo.
Y nada.
Porque ese odio limita el gozo.
Eclipsa mi felicidad.
La gratitud.
Y me consume.
Me toma de la mano, y me recuerda que la luz es para los iluminados.
Y que yo no pertenezco a ese reino.

martes, 17 de agosto de 2010

Día 229. Sobre la educación, lo mexicano y los medios (lo de siempre)

Paseando por los foros de IMDb en busca de perspectivas para mi reseña de "Mi Villano Favorito", me encontré con un tópico que hacía mención a una broma en particular que tenía una buena dosis de humor negro. El usuario se quejaba por el tono de la broma, y aludía a la pérdida de la sensibilidad en los padres de familia que encontraban cómica dicha situación. Más abajo, una réplica al comentario colocó una liga a un artículo que me dejó pensando aún más.
El artículo en cuestión, titulado "A Nation of Wimps" (Una Nación de Llorones, en una traducción coloquial),  sugiere que los padres actuales vigilan tanto a los niños, y tratan de quitar todos los obstáculos con tal minuciosidad, que terminan por volverlos unos "llorones". También explica que el factor de derrota es la clave para que el método de "prueba y error", al que deben estar sujetos en la infancia, se ve desequilibrado cuando el "error" es constantemente eliminado o reducido por los propios padres, quienes, en un esfuerzo sobrehumano para que sus hijos "tengan todo lo que ellos no tuvieron" dejan de darse cuenta que están resolviéndoles la vida en las partes en donde los mismos hijos deben avocarse a resolverla por ellos mismos, y por ende, los vuelven dependientes, frágiles y más propensos al fracaso cuando se ven enfrentados por sí mismos ante una determinada situación.

Platicando con compañeros de trabajo que vivieron una infancia en décadas distintas, llegamos a la conclusión que los niños de hoy, mientras que "viven un paraíso", también sufren las consecuencias de estar inmersos en una burbuja durante su temprana infancia. Con progenitores que prefieren comprarles el mundo antes de verlos llorar, los niños aprenden a chantajear de mil maneras distintas, encuentran los puntos débiles de los padres, y, al estar más propensos a vivir en un mundo globalizado, demandan lo que ven de otras culturas, como la americana.

Esto puede tambien definirse como una seria pérdida de valores e identidad cultural, toda vez que, a la par de aprender a través de los medios un estilo de vida que no es el suyo, dedeñan el ambiente cultural e ideológico bajo el cual nacieron, convirtiéndose así en "grinches" de lo mexicano, de lo propio, de lo patriótico.

Quizás es por ello que el Bicentenario se siente más en los medios que en las personas. Además del desencanto por los errores, fracasos, corrupción y demás desaciertos del gobierno y la sociedad, se suma la añoranza por el césped más verde, claro, el del vecino. Quizás haya que volver a las épocas de antaño, un poco de dureza para educar, enseñar lo que "respeto" significa de verdad (y no digo que volvamos a los golpes), quizás haya que dejar que los niños se valgan por sí mismos para que aprecien lo que los padres les dan, y a la vez, para que vean que los medios mienten descaradamente, que su vida no es (y tal vez jamás será) una película, telenovela, o serie de televisión.

Quizás escribo esto en un momento de lucidez de la conciencia, tras leer sobre una situación que me suena muy familiar, y quizás el que necesite los consejos soy yo.